Había
una vez un David que quería eliminarse de la faz de la tierra. Entonces pensó
en ir a tirarse de un puente. El problema es que no sabía dónde había un
puente. ¿El río Mapocho? Pensó por un momento, pero ir hasta tan lejos le daba
flojera. Pensó después de salir del trabajo en caminar y caminar buscando su
destino final, pero el puente no se le cruzó en el camino. ¿Cómo rayos voy a
acabar con mi vida? Pensó el tipazo. De tanto caminar como idiota por calles
desconocidas para él en el Centro de Santiago, pensó en el puente como en una
metáfora, una señal para acercarse a lo que él realmente quería. Pensó que
tenía que encontrar ese puente, pero no tirarse de él hasta el vacío, sino que
tenía que cruzar ese puente. Porque al otro lado del puente es donde va a estar
la sorpresa, algo bonito y agradable como jamás David lo hubiese imaginado.
No había perdido la esperanza, todavía creía que el mundo tenía
solución. Solo tendría que tener paciencia hasta que se acabara su camino
actual y encontrara un nuevo camino, ya que ahora estaba dispuesto a encontrar
ese puente, pero no para tirarse de él, sino para cruzarlo y poder ilusionarse
con lo que hay al otro lado.
Conclusión: Hay que aguantar estos tres meses de práctica, porque
terminando esto me voy a pegar un show con sobrinito, haré la PSU de nuevo e
iniciaré una Nueva Vida Nafowariana. Salud x eso.
Y gracias por venir… (8)


